Hambre emocional - Mentalea

Publicado 07 Ene 2020

Dos sencillos pasos para NO comerte tus emociones y controlar el hambre emocional.

Después de estos días de navidad estamos sobrecargados de comidas y más comidas y sobre todo de dulces y más dulces. La vuelta a la rutina supone en muchas ocasiones ponernos también metas como: empezar a comer sano o perder esos kilos de más.
Este post no se dirige a eso, más bien me encamino a darte algunos consejos  para controla el hambre emocional. Concretamente para establecer una manera adecuada de dirigirte a la comida, no solamente ahora sino para que lo instaures de manera que se convierta en un hábito.

La mayoría de las veces comemos porque tenemos hambre o porque tenemos la necesidad de alimentarnos, pero otras veces comemos porque no sabemos como gestionar nuestras emociones, el estrés, la ansiedad, la tristeza y algo muy importante, el aburrimiento.

Esta manera de alimentarnos generalmente acarrea resultados negativos, tanto físicos (sobrepeso, problemas de salud, trastornos de la alimentación) como psicológicos (baja autoestima, ansiedad, baja percepción de control, etc).

Os propongo dos sencillos pasos para controlar el hambre emocional:

– Primero, identificar los momentos o las situaciones en las que podemos sentir ese hambre. Es importante que diferenciemos si de verdad comemos por la necesidad de alimentarnos o por suplir ciertas emociones o sentimientos.

– Una vez lo hemos identificado, podemos coger papel y lápiz y anotar que hay debajo de esas emociones, si me estoy “dando un premio” con ciertos alimentos o estoy aburrido/a o si siento ansiedad. ¡Es importante saber que te está llevando a mantener esa conducta!

Algunos de los consejos que os puedo dar para empezar a cambiar esta situación y facilitar los anteriores pasos son:

  1. Comer tranquilo y sentado: es importante sacar un tiempo para comer sin prisas.
  2. Beber agua antes de comer para reducir la ansiedad y provocar un estado de calma antes de comer.
  3. Comer despacio: para conseguirlo hay que reservar por lo menos 20 minutos para comer.
  4. Identificar cuándo tenemos hambre, e intentar comer sólo cuando nuestro cuerpo lo identifique.
  5. Realizar un menú diario de comidas.
  6. Optar por alimentos más saludables entre horas

Pero, si de verdad la manera en que te alimentas constituye un problema, es importante consultar con profesionales que te ayuden a identificar y gestionar las emociones.

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Sofía Pérez de Zabalza

Sofía Pérez de Zabalza

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